Es el caso de esta profesora, Rocío -ladronzuela guay donde las haya- que está tan encantada con este curso, que ha querido inmortalizar el paso de estos niños por su clase en forma de chapitas.
Después de los exámenes finales estos aplicados alumnos tendrán doble recompensa, un verano por delante de vacaciones y su chapita personalizada.
Nos encantan este tipo de encargos que dan tan buen rollo.
¡Hasta pronto, 1º-D!

































